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Cuando tenemos una infancia dura y con situaciones en contra que te hacen la carrera difícil de lograr, es una bendición poder encontrar “salvavidas” emocionales que no nos dejan caer y nos inspiran a cambiar nuestra realidad y a triunfar sobre los pronósticos de ser un niño latino, criado en un barrio pobre en uno de los estados más ricos de EEUU.
Eso fue lo que le pasó el hijo menor de siete hermanos, viviendo en casas de proyectos públicos, cuya madre no hablaba inglés que emigró de Puerto Rico hacia la ciudad de Waterbury. El padre de esta familia dejó la casa cuando este hijo menor cumplió 5 años, dejando a la familia y a los hijos en una situación de riesgo de caer en pandillas, crimen o drogas, las causas tan comunes que amenazan a nuestros niños y adolescentes latinos.
Pero, el salvavidas emocional que encontró Felix Manuel Rodriguez,
este menor de siete hermanos, fue descubrir a sus 13 años, una película que contaba la historia de un boxeador, del más famoso y único boxeador de todos los tiempos, Muhammad Ali. Desde el momento que Félix descubrió la vida de Ali, sus victorias y sus batallas, Félix no dejó de leer y averiguar mas de este héroe, quien se convirtió en su inspiración y en su devoción. A medida que descubría la vida de Ali, Félix quedaba atrapado en las glorias del boxeador, tanto en el ring de box como fuera de él. A través de la ayuda y compasión que Ali mostraba hacia los pobres y los enfermos, Félix empezó a ver en este hombre lo que él mismo podría ser, lo que él necesitaba ver, un ejemplo de vida y legado.
Esta devoción por Ali, lo llevó a conocerlo en persona en Diciembre del 2004 en Harlem, Nueva York. Para esta ocasión, Félix llevó a su hijo JoJo a conocer a su héroe. Les habían advertido que Ali no firmaría ningún autógrafo o posaría para ninguna foto, pero, aun sin Ali saberlo, existía una conexión inexplicable entre él y este padre e hijo que venían de Connecticut para conocer al “Champ”. Ali, de lejos, hizo señas a JoJo para que se acercara y le diera un abrazo. Padre e hijo se acercaron al campeón y ahí estaban, los tres, en un abrazo de fraternidad y paternidad con el que Félix había soñado tantas veces. Félix hizo uno de sus sueños realidad, abrazar a su gran Ali, y JoJo, descubrió y valoró al padre real que le tocó tener, ese padre que no repetiría la historia triste de abandonar a su familia como su padre lo hizo.
Tres generaciones estrechadas en un momento que cambió sus vidas, ya que por este hecho, Félix fue inspirado a escribir “Dad, me and Muhammad Ali”, donde cuenta las experiencias de padre e hijo y lo que ambos vivieron en esa tarde conociendo al “Champ”.
En septiembre de 2010, Félix es invitado por Lonnie, la esposa de Ali, a dirigir una sesión de autógrafos de Ali. Félix comparte esta vez con Ali, su libro, la historia que fue escrita después de su encuentro en Harlem…Ali, con ojos grandes y asombrados, estrechó la mano del escritor, descubriendo cuán importante era para la vida de este hombre y su familia. Félix dedicó este libro a 25 millones de niños en América criados sin figura paterna en sus hogares.
Desde entonces, Félix se ha convertido en inspiración para otros, compartiendo su historia con estudiantes, con padres de familia, con encarcelados, con hijos de encarcelados. En una ocasión, después de una visita escolar, un niño de aproximadamente 10 años lo siguió, agarrándolo de la chaqueta, le dijo” Tú y yo tenemos algo en común. Yo también extraño a mi papá. El está en la cárcel desde que yo tengo 3 años”. Hasta los presos más rudos y peligrosos en las cárceles, se han quebrando con lágrimas de dolor al pensar en los hijos que han dejado fuera… todo a, través del libro “Dad, me and Muhammad Ali” y la impactante historia personal del escritor.
Recientemente (de aquí el motivo de esta reseña), Félix recibió la invitación exclusiva a celebrar los 70 años de Muhammad Ali en su ciudad natal Louisville, en Kentucky. Una fiesta de cumpleaños donde solo 350 invitados asistirían, entre ellos, familia cercana del boxeador. Por supuesto que Félix tenía que estar allí. Una vez más, el destino lo deja compartir con su campeón, con el hombre que lo impulsó a cambiar su destino, a convertirse en el hombre que él quisiera ser, a vivir la vida basado en los seis principios que Ali siempre predicó: Respeto, Seguridad, Convicción, Dedicación, Entrega y Espiritualidad.
Y allí estaban una vez más: boxeador y admirador, estrella y fan, maestro y discípulo….amigo y amigo, celebrando los 70 años de la estrella. Fotografías, emociones, la bendición de compartir una misma mesa y hojear una vez más, el libro que Félix escribió para él. Félix le dice a Ali de lo profundo de su corazón: I love you, Champ! Puedo ver el puño de tu mano derecha? Esa con la que derrotaste a Sonny Liston y George Foreman? Ali sonríe, y levanta su mano derecha mostrando ese puño de hierro con el que Ali se hizo grande. Félix extiende también su mano derecha y los dos chocan puños, sellando en el corazón del escritor, un momento inigualable e imborrable en su vida.
Ali cambió la vida de Félix. Félix cambió la vida de Ali. Inspirado por el boxeador, ahora Félix es una inspiración para todos nosotros. Prueba poderosa que el destino lo construimos nosotros. Que de experiencias duras y dolorosas, nacen hombres fuertes e íntegros. Ali peleó sus batallas y las venció. Félix luchó sus tempestades y alcanzó su victoria. Y ahora a través de su libro y su ejemplo, miles de niños y padres pueden alcanzar la esperanza de reconstruir relaciones quebradas y retomar el timón de sus vidas, por un mejor futuro a través de un grandioso ejemplo.
Maria J. Lino
“Gracias Muhammad por inspirar, a este pobre, flaco niño de viviendas públicas, a creer que el también puede hacer un cambio positivo en esta carrera…esta carrera llamada vida”. Feliz Cumpleaños Champ, I love you! Félix Rodríguez.