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Es la última tendencia que se vive en Latinoamérica: comprar autos blindados para evitar atracos, accidentes y secuestros.
Las familias adineradas de países latinoamericanos están solicitando vehículos a prueba de balas, para mantener a los miembros de sus familias seguros, ante las inminentes olas de violencia que se viven en las principales capitales de Latinoamérica.
Sao Paulo, Caracas, Distrito Federal en Mexico
, son parte de la larga lista de ciudades peligrosas, cuyos conductors particulars cada vez tienen miedo de conducir y de guiar a cualquier hora del día.
El caso del venezolano Dumas Rojas es el claro ejemplo: desde que su esposa sufrió un atraco a mano armada, cuando iba acompañada de sus hijos pequeños. Ahora, el empresario y su esposa solo manejan carros con vidrios a prueba de balas que pueden retener hasta balas de una Magnum 44.
Desde la clase media alta, hasta las mas privilegiadas están tomando medidas de precaución para evitar secuestros, atracos, asesinatos por el robo de sus vehículos o pertenencias.
En Colombia, el equipamiento de vehículos ha crecido, tanto para rentas o para ventas. En Brazil, las ventas se han incrementado de 3045 vehículos anti-robos el 2004 a 7.332 en el año 2010. La lista de clientes es amplia, desde presidentes hasta empresarios privados, que están dispuestos a pagar incluso hasta por chalecos anti-balas, oscilando entre 900 dólares hasta 3.900 $us para resguardar su propia seguridad.
Lo cierto es que ante la inoperancia de las fuerzas del orden públicas, las iniciativas privadas por la seguridad se incrementan y el que tiene el poder adquisitivo de adquirirlas, no lo piensa dos veces.